Las iglesias barrocas de Roma


Durante el siglo XVII, Roma es protagonista indiscutible del arte y de la arquitectura barroca. Este estilo que se desarrolla en Italia durante el siglo XVII, resulta íntimamente relacionado con el clima cultural de la Contrarreforma, y por lo tanto al trabajo de los papas mecenas. Las obras realizadas en este momento histórico se caracterizan por un fuerte carácter ilusionista y dirigido a despertar asombro y sorprender al observador. En el campo de la arquitectura religiosa, se debe enfatizar que la Iglesia debe responder de manera sistemática a las acusaciones de la Reforma luterana. En consecuencia, para la recuperación de su papel en el mundo cristiano occidental, usa el lenguaje del arte. El artista está llamado a expresar el mensaje de la Iglesia de Roma, de manera cuidadosa, atractiva y persuasiva. Esto se logra a través de una pintura fuertemente ilusionista, que utiliza recursos como el trompe l’oeil, y celebra la vida de los principales santos y de los protagonistas de las principales ordenes que dieron impulso a la difusión del mensaje cristiano. Por esta razón, incluso el diseño arquitectónico de las iglesias responde a criterios particulares: la nave es única debido a que el fiel debe centrarse en el altar, y en la comunicación de la liturgia. Esta necesidad era expresada precisamente por los dictámenes del Concilio de Trento.

Chiesa del Gesù, Cappella del Sacro cuore.

Chiesa del Gesù, Cappella del Sacro cuore.

Entre las principales iglesias diseñadas y construidas durante este período de la historia nos encontramos en primer lugar la Iglesia de Jesús. Este edificio representa el modelo por excelencia de la iglesia barroca. Vinculado al fundador de la Compañía de Jesús, Ignacio de Loyola, conserva la tumba del santo en su transepto izquierdo. El edificio data de 1627 y se caracteriza por la presencia de pinturas para ser observadas desde un punto preciso en el suelo. En el techo surge una falsa cúpula pintada por Andrea Pozzo, cuya gran perspectiva e ilusionismo pueden ser observados sólo posicionándose sobre el disco de mármol amarillo del suelo. La bóveda de la nave es obra del padre de Andrea, y representa la Gloria de San Ignacio. Frente a la Iglesia está la Plaza de San Ignacio, obra de Filippo Raguzzini, realizada en estilo rococó en el siglo XVIII.

En cambio, Sant’Andrea della Valle surge en Corso Vittorio Emanuele II, y se caracteriza por la presencia de una fachada monumental, siendo esta también una iglesia símbolo del barroco romano y de la actividad de la orden monástica de los “Teatínos”. Su construcción está relacionada con el nombre del célebre arquitecto Carlo Maderno, que también completó la cúpula alta, segunda en altura después de San Pedro. El interior consta de una nave única, con seis capillas laterales, y bóveda de cañón. Los frescos de la cúpula son famosísimos, obras de dos famosos artistas italianos, Giovanni Lanfranco y Domenichino, y cuentan a través de las imágenes, la Gloria del Paraíso y los evangelistas, y las Historias de San Andrés en la bóveda del ábside.

Borromini, Sant'Ivo alla Sapienza.

Borromini, Sant’Ivo alla Sapienza.

San Ivo alla Sapienza surge en Corso Rinascimento, dominando el paisaje urbano con su maravilloso campanario. Su fachada es particular, resultándonos bastante cóncava: es obra de Francesco Borromini, al cual el papa Urbano VII encargó el proyecto en 1632, como parte de la construcción del Palacio della Sapienza. Sin embargo, sólo en 1660 Alejandro VII Chigi consagra la Iglesia, elegante y refinada, con alto tambor (elemento arquitectónico estructural situado en la base de una cúpula a modo de prolongación), ventanas y lesenas (pequeños pilares adosados a la pared). En el interior, no se pierdan las decoraciones en estuco con símbolos que pertenecen a la familia Chigi, como estrellas y montañas de seis cimas, más otros símbolos cristianos. Además, el altar mayor está decorado con un retablo relacionado con el genio de Pietro da Cortona.

La Iglesia de Santa María de la Victoria surge donde hace un tiempo había otra iglesia: San Pablo de los Carmelitas Descalzos. Fue reconstruida gracias al cardenal Scipione Borghese y el proyecto fue encargado a Stefano Maderno. El interior consta de una nave única y tres capillas laterales, y es famoso por la presencia de una capilla relacionada con Gian Lorenzo Bernini: la capilla Cornaro. Aquí, Bernini creó la escultura conocida como El Éxtasis de Santa Teresa de Avila, en mármol y única por su grandísimo impacto emotivo.

Entre los edificios más pequeños pero más sugestivos del Barroco está la iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane, más conocida como la iglesia de San Carlino. Obra de Borromini, fue iniciada en 1638, y completada seis años después. Se caracteriza por la presencia de líneas cóncavas y convexas que crean un efecto vibrante y animado. La planta es elipsoidal, y al interior de la cúpula corresponde un tambor externo con linterna decoradas por nichos. En el interior la decoración consiste en lacunares que crean motivos particulares y refinados.

Section of San Carlo alle Quattro Fontane, ca. 1730.

Section of San Carlo alle Quattro Fontane, ca. 1730.


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